HE NACIDO PARA TI,
¡acógeme con alegría! HE NACIDO DESNUDO,
para que tú te despojes de ti mismo. HE NACIDO POBRE,
para que tú me consideres tu única riqueza. HE NACIDO PEQUEÑO,
para que tú no domines a los demás. HE NACIDO EN UNA GRUTA,
para que cada hombre pueda visitarme. HE NACIDO DEBIL,
para que tú no tengas miedo de mí. HE NACIDO DESARMADO,
para que tú confíes sólo en mi bondad HE NACIDO EN LA NOCHE,
para que tú me creas capaz de iluminar. HE NACIDO HOMBRE,
para que tú puedas llegar a ser como Dios.
YO SOY JESUCRISTO
CUANDO en las horas de íntimo vació, el desaliento te invada el alma y las lágrimas afloren a tus ojos, búscame: YO SOY AQUEL.
CUANDO te juzgues incomprendido por los que te rodean y veas que sólo hay indiferencia en tu entorno, acércate a MI: YO SOY LA LUZ.
CUANDO se te deprima el ánimo para hacer frente a las vicisitudes de la vida, y te sientas ante la inminencia del desfallecimiento, llámame: YO SOY LA FUERZA; capaz de remover las piedras de tu camino y de hacerte sobreponer a los avatares del mundo.
CUANDO te azoten, despiadados, los vendavales, y ya no sepas donde reclinar la cabeza, corre hacia MI: YO SOY EL REFUGIO; en cuyo seno podrás guarecer tu cuerpo y tranquilizar tu espíritu.
CUANDO te falte calma, en los momentos de mayor abatimiento y te consideres incapaz de conservar la serenidad de espíritu, llámame: YO SOY LA PACIENCIA; que te hace superar los trances más dolorosos y vencer las situaciones más difíciles.
CUANDO te debatas en los paroxismos del dolor y tengas el alma ulcerada por los abrojos, grítame: YO SOY LA SINCERIDAD; que sabe corresponder a la franqueza de tus actitudes y a la altura de tus ideales.
CUANDO la tristeza y la melancolía te pudran el corazón, y todo te aburra, pregunta por MI: YO SOY LA ALEGRÍA, que te infunde un aliento nuevo y te hace conocer los encuentros de tu mundo interior.
CUANDO uno tras otro se te mueran los ideales más bellos y te sientas en la cima de la desesperanza, aférrate a MI: YO SOY LA ESPERANZA que te robustece la fe y te enciende los sueños.
CUANDO la impiedad rehúse revelarte ternura y experimentes la dureza del corazón humano, búscame: YO SOY EL PERDÓN; que te levanta el ánimo y potencia la rehabilitación de tu espíritu.
CUANDO dudes de todo, hasta de tus propias convicciones y el escepticismo te avasalle el alma, recurre a MI: YO SOY LA FE, que inunda de luz el entendimiento y te capacita para la conquista de la felicidad.
CUANDO ya no experimentes la sublimidad de un afecto tierno y sincero y te desilusiones de los sentimientos de tus semejantes acércame a MI: YO SOY LA RENUNCIA, que te enseña a olvidar las ingratitudes de los hombres y a superar las incomodidades del mundo.
Y en fin, cuando quieras saber quién soy, pregunta al riachuelo que murmura y al pájaro que canta, a la flor que se abre y a la estrella que parpadea, al muchacho que espera y al anciano que vive de recuerdos.
Me llamo AMOR, el remedio para todos loa males que te atormentan el espíritu. YO SOY JESUCRISTO.
Juan Alves Batista
Los pueblos del tercer mundo se dirigen a los pueblos del primer mundo y rezan así:
“Hermanos nuestros del Primer Mundo, para que venga su Reino y se haga su Voluntad no solo en el cielo sino también en la tierra, respeten nuestro pan de cada día, renunciando, ustedes, a su explotación diaria.
No insistan con pedirnos el pago de la deuda que nosotros no hicimos y que están pagando nuestros hijos, nuestros hambrientos y sedientos, nuestros muertos.
No caigan más en la tentación del lucro, del racimo y de la guerra. Nosotros nos cuidaremos para no caer en la tentación del odio y de la sumisión.
Y liberémonos mutualmente de tal mal.
Sólo así podremos rezar juntos la oración de la familia que nuestros hermanos Jesús nos ha enseñado: Padre Nuestro…”
Agenda 2005, Comunicaciones Sin fronteras.
"¡Ay de aquellos
que saborean el dulce del azúcar en platos refinados, pero no tienen paladar para la amargura del haitiano que corta la caña
que miran la belleza de las fachadas de los grandes edificios, pero no oyen en las piedras el grito de los obreros mal pagados;
que pasean en carros de lujo por las nuevas avenidas, pero no tienen memoria para las familias desalojadas como escombros;
que exhiben ropa elegante en cuerpos bien cuidados, pero no se preocupan de las manos que cosechan el algodón...
Porque dejan resbalar sobre la vida su mirada de turistas y no contemplan detrás de las fachadas con ojos de profeta!
¡Ay de aquellos
que sólo ven en el pobre una mano que mendiga y no una dignidad indestructible que busca justicia;
que sólo ven en los numerosos niños marginados una plaga y no una esperanza para todos que hay que cultivar;
que sólo escuchan en los gritos de los pobres caos y peligros y no oyen la protesta de Dios contra los fuertes;
que sólo contemplan lo bello, lo sano y poderoso y no esperan la salvación de lo más bajo y humillado...
Porque no podrán contemplar la salvación que brota en el Jesús encarnado desde abajo!"
(Benjamín González Buelta, La Transparencia del Barro, Santander, Sal Terrae, 1989, 36-37).
Parroquia La Epifanía
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