Deseas que oremos por ti?

Homilías del Padre

NO DIGAS NUNCA...  Y  ACTÚA

Es intentado lo imposible como se realiza lo posible (Barbusse).

No digas nunca: “Es imposible”…
Tú, propón soluciones concretas.

No digas nunca: “No soy capaz de lograrlo”.
Tu, busca cómo dar pequeños pasos.

No digas nunca; “No me acompaña la suerte”.
Tu, ten en cuenta que la suerte la haces tú, no ella a ti.

No digas nunca; “Lo dejaré para mañana”.
Tu, recuerda que el hoy es lo que importa.

No digas nunca: “Qué van a decir los otros?”.
Tu actúa y, si dicen, que digan.

No digas nunca; “No me van a comprender”.
Tu explica lo que quieres una y otra vez.

No digas nunca: “No servirá de nada”.
Te sorprenderás de lo que te sirve a ti y a los demás.

No digas nunca: “Me he decidido muy tarde”.
Tú, recuerda que nunca es tarde si la dicha es buena.

No digas nunca: “Lo he intentado muchas veces”.
Te falta siempre la siguiente. Y la definitiva.

No digas nunca: “No tengo capacidad para ello”.
Tú, actúa y mira lo que vas logrando.

No digas nunca: “Nadie me apoya”.
Tú, cuenta contigo mismo y los demás te ayudarán.

No digas nunca: “Ya no puedo más”
Tú puedes si quieres: rebaja y revisa las metas.

No digas nunca: “Todo es un desastre”
Tú, busca dos cosas que te agraden y comienza a trabajar.

No digas nunca: “Todos lo dicen”.
Tú, piensa por tu cuenta y critica el pensamiento común.

No digas nunca: “Se reirán de mí”.
Y si se ríen, ¿qué? Tú, sigue adelante y reirás el último.

No digas nunca: “Paso de todo”.
Porque entonces puede pasar de todo... a ti y a los demás.

No digas nunca: “Si tú supieras...”
Tú, comunica lo que te pasa y encontrarás solución al final.

No digas nunca: “Presiento que no me va a salir”.
Tu, piensa primero y hazlo después. Y revisa cómo ha salido.

No digas nunca: “No hay nada que hacer”.
Tú, más bien, recuerda que está todo por hacer...

Herminio Otero

 

INSTRUCCIONES PARA VIVIR EN LA TIERRA

Recuerdo que antes que yo naciera, estaba preocupado
porque no conocía el mundo, entonces le pedí a Dios
instrucciones para vivir en esta tierra.

Dios acercó su voz a mi oído y me dijo:

Sé como el sol.
Levántate temprano y no te acuestes tarde.
Sé como la luna.
Brilla en la oscuridad, pero sométete a la luz mayor.

Sé como los pájaros.
Come, canta, bebe y vuela.
Sé como las flores.
Enamoradas del sol, pero fieles a sus raíces.
Sé como el buen perro.
Obediente, pero nada más a su Señor.
Sé como la fruta.
Bella por fuera, saludable por dentro.
Sé como el día.
Que llega y se retira sin alardes.
Sé como el oasis.
Da tu agua al sediento.
Sé como el río.
Siempre hacia delante.
Sé como la luciérnaga.
Aunque pequeña, emite su propia luz.
Sé como el agua.
Buena y transparente.
Sé como José.
Cree en tus sueños.
Sé como Lázaro.
Levántate y anda.

Y sobre todas las cosas, sé como el cielo: la morada de Dios

Señor, no permitas que me quede donde estoy. Ayúdame a
llegar donde Tú quieres.

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Parroquia La Epifanía
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